Va a faltar la guinda de las plazas de primera

Plaza de toros de Las Ventas

Curro Pavón

Cuando todo apuntaba en marzo a que el año iba a pasar en blanco el miedo se apoderaba del sector taurómaco de forma catastrófica. Pues la verdad, no nos vamos a engañar, ahora mismo estaríamos hablando del principio del fin. Hemos sufrido como toda la sociedad un duro retroceso a todos los niveles con graves consecuencias. Los ganaderos al borde de la quiebra, los distintos profesionales al no celebrarse corridas de toros no podían satisfacer las necesidades de sus correspondientes familias, hablo de banderilleros, picadores, mozos de espadas… Para colmo la discriminación por parte del gobierno ha sido brutal. Todo pintaba mal, muy mal.

Baja mi punto de vista, la pandemia ha llegado en un momento inoportuno y más en esta temporada ha sentado como un auténtico jarro de agua fría por todo lo que se estaba cocinando. Los presagios iniciales eran inmejorables, Olivenza, Illescas y Valdemorillo levantaron el telón con resultados muy satisfactorios, seriales completos y bien organizados. La mejor de las noticias la encontrábamos en la taquilla, el aficionado respondió con gran interés a estas tres primeras citas, se palpaba en el ambiente las ganas de ver toros.

Las Fallas de Valencia a punto de comenzar eran de categoría, Ramón Valencia presentó en Sevilla una feria grande del gusto de la afición y San Isidro tras los primeros movimientos apuntaba alto, contaba con numerosos alicientes como la vuelta de Morante a la plaza de Las Ventas. Parecía que podíamos asistir a una especie de levantamiento del sector. Hubiera sido muy importante por el bien de la fiesta. El Covid- 19 lo paralizó todo. Una auténtica pena.

En cierto modo tras la reapertura hemos conseguido algo que no debemos pasar por alto, de una manera o de otra nos hemos levantado para no caer en la tumba en cuanto nos han dado la oportunidad. A lo mejor no con la ilusión y ganas necesarias por parte de algunos. Pues han sido los pequeños empresarios los que han tirado del carro, por mi parte perfecto, reactivar los pueblos y tomar en consideración las plazas de segunda y tercera categoría era un ejercicio necesario, aquí se formaron toda la vida los toreros para dar el salto a los grandes escenarios. Pero por todo es conocido que en estos últimos es donde el arte de Cuchares adquiere magnitud, donde la importancia aumenta, donde la repercusión es máxima.

Puede ser tarde, el momento era muchísimo antes, la prueba San Miguel ¿Por qué la empresa si tenía pensamientos de dar la feria conociendo la situación no la anuncio antes? La decisión adoptada por parte de la Junta ha sido desastrosa, la conclusión, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Me amparo en el último resquicio, aunque sin demasiado optimismo de Madrid, puede ser posible una corrida.

Imagínense volver al principio, el fin de la desescalada con las diferentes autonomías dictando las medidas de seguridad para llevar a cabo un espectáculo taurino. En ese mismo momento los empresarios como locos buscando las formas oportunas para sacar sus respectivas ferias aunque sean bastantes más reducidas. Las de primera, segunda y tercera. Un fin de semana en la Maestranza, otra en las Ventas… con todas las demás (El Puerto, Sanlúcar, Plasencia, Mérida…) arropando por detrás. Hubiéramos cuajado un año de auténtica puerta grande lidiando con todas las de la ley al difícil toro del coronavirus. Pienso que nos va a faltar la guinda de las plazas de primera.

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