Una leyenda ganadera

Francisco Pavón

El temporal presente a estas alturas del año en el territorio andaluz se hace notar, el verano pega duro, es agosto y las temperaturas oscilan entre los 40 grados. Nada que nos sorprenda. Salimos temprano, a eso de la 7:00 horas de la mañana para buscar la carretera de Palma del Río, en el trascurso del trayecto un bonito amanecer invade el paisaje.

Cuando llega el momento tomamos dirección Sevilla. Al fondo divisamos la llanura andaluza, a la izquierda las vías del tren siguen su curso y a la derecha un cultivo de naranjos se hace presente. Estamos muy cerca. Al recorrer pocos metros puedo ver con mis propios ojos dos hierros legendarios que se alzan en mitad de la carretera. Sí, nos encontramos en Saltillo, mi buen amigo y mejor aficionado Fernando Atenciano acompañado del banderillero Antonio Jiménez “El ecijano II” ha tenido la delicadeza de invitarme a un tentadero. Todo un detalle por su parte que desde primera hora quiero agradecer.

Saltillo está compuesto en la actualidad por dos fabulosas fincas, Molino Chirrión ubicada en el término de Constantina (Sevilla), y La Vega en Peñaflor (Sevilla), una finca de sierra a los pies de los ríos Guadalquivir y Genil propicia para la cría de ganado bravo y demás actividades agrícolas. A ella se trasladaron los toros de Don Alonso Moreno de la Coba procedentes de Cueva Plaza (Cuenca) allá por el año de 1985. Pero la historia de la ganadería viene de lejos.

Todo data de 1918 cuando Don Félix Moreno Ardanuy la adquiere en propiedad, este la dividiría en dos partes, una para sí y otra a nombre de su hija Enriqueta Moreno de la Coba, de aquí nacerían los hierros de Javier Moreno de la Coba, Alonso Moreno de la Coba y Señoritas Moreno de la Coba. Tras la muerte de este en 1960, su hijo primogénito Don Félix Moreno de la Cova se haría cargo de ella devolviendo el nombre originario de Saltillo. Sus hijos Enrique y Félix Moreno Maestre la heredarían en sociedad en el año 1999, hasta que en el año 2013 deciden desprenderse de la propia comprando el hierro su primo hermano y actual propietario Don José Joaquín Moreno Silva. Todo un auténtico legado de 103 años de vida que continuará bajo los futuros herederos Joaquín y Álvaro Moreno Manzanares.

Finca La Vega (Saltillo)

Hablar de Saltillo, considerado encaste propio, es hablar de la leyenda de Santa Coloma que tantas tardes de gloria dejaron escritas, aunque rebuscando en los libros hacen acto de presencia el nombre de Urcola y el tronco madre de Vistahermosa. Nunca debemos olvidas los diferentes orígenes por muy lejos que se encuentren.

Las celebridades salidas al ruedo de la mano de esta familia ganadera han sido varias. Destacamos a Granadino, lidiado por Juan Belmonte en la plaza de toros de San Santander en 1926 en la que es considera una de sus mejores faenas y Guardillo Nº1, tuvo el honor de dar la vuelta al ruedo en el coso de Valencia y de encontrar las manos de Manolete en el año 1941. Estas dos menciones sirven para explicar cómo era la fiesta de antaño, las figuras mataban todo tipo de toros independientemente del hierro.

El idilio con Las Ventas de Madrid se ha mantenido con el paso del tiempo, el cariño que se procesan afición-ganadero es total, un romance que nunca se rompe. Mucho mérito contar con el beneplácito de tal exigente plaza. En la actualidad Asturdero, Viergado y Cazarrata han seguido escribiendo páginas en este extensísimo libro.

Llegamos temprano, con bastante tiempo de antelación para no perdernos nada. La puntualidad en el toreo siempre fue esencial y más en casa seria. Don Joaquín nos recibe con especial agrado, tengo el gran honor de compartir junto a su persona una breve conversación, para este joven periodista todo un orgullo. El caballo de picar se encuentra preparado, indicio de que el tentadero va a comenzar en breve. Andamos hasta la plaza de tientas, la particularidad es innegable, ese empedrado tan característico llama la atención a todo aquel que la visita por primera vez. Es mi caso. Me quedo ensimismado observando las diferentes placas con los toros emblemáticos, le dan categoría y caché creando una bonita sintonía por medio de la sencillez. Los toreros, saludo previo, se terminan de cambiar. Todo está a punto.

Hoy no es un día cualquiera, en los corrales está encerrada la novillada de Madrid. Me meto en el papel, una sensación de incertidumbre invade mi cuerpo, siento tanto miedo como orgullo de estar presente. Previamente se realiza el correspondiente sorteo, labor muy campera, necesaria en este caso. Gorilla en mano prevaleciendo el orden de antigüedad, las leyes del toro se mantienen intactas.

Plaza de toros de Saltillo

Antes de comenzar, Don Joaquín repasa para que todo este en orden, llama y da las indicaciones pertinentes para que todo salga a su debido gusto, cada ganadero en un mundo. Durante el trascurso las precisas, dejando al torero desarrollar según su criterio, eso sí el capote al principio siempre abajo y la colocación en el caballo es fundamental, santo y seña de esta casa ganadera. Se escucha el sonido de las puertas, el “toro va”, el resoplido del animal al llegar a los burladeros, las voces del picador… Una auténtica delicia de la misma naturaleza, en el campo todo es diferente, todo se cuida hasta el último detalle, todo se hace más despacio, el silencio es absoluto, la concentración es máxima, la responsabilidad aumenta, el paisaje da misticismo y el ganadero, libreta en mano actúa como director de lidia.

En el tentadero hubo de todo, pudimos comprobar la humillación en la embestida, la fiereza de estos animales y las dificultades que pueden llegar a tener. Variedad para el disfrute del aficionado. Los toreros cumplieron sobre el papel.

El novillero Antonio Ozozco mostró disposición ante un animal manso y encerrado en tablas. José Cabrera busca las vueltas a un novillo con complicaciones de mucha emoción, son de esas faenas que ayudan y sirven al torero. Francisco Montero se encontró con un gran toro muy en el tipo de Santa Coloma, humillador y queriendo coger los chismes, las ganas de este torero se mantienen intactas. Jesús Díez “El Chorlo” supo aprovechar las 15 embestidas que le regaló su antagonista antes de orientarse. A Máxime Solera le calló en suerte un novillo andarín con muchísimas complicaciones. Y sorprendió el alumno de la escuela taurina de la Diputación de Badajoz, Eric Olivera. Lógicamente no entraba en el cupo de la novillada. Muy tranquilo y asentado supo acoplarse de forma extraordinaria a las embestidas de su correspondiente astado en lo que era para él una dura prueba de fuego. Muy bien el torero, sobre todo por las formas empleadas en el trato, sin brusquedades y con buen trazo de muletazo. Bueno el animal.

Todos en mayor o menor medida fueron al caballo, el joven picador echó una gran mañana, se agarró de verdad al palo dejando momentos de gran interés. Aquí hay futuro.

Francisco Pavón en la ganadería de Saltillo

Nos despedimos del personal, damos la enhorabuena y que todo vaya en suerte. De vuelta, mis dos acompañantes y yo vamos conversando sobre los visto en el tentadero y nos dedicamos a arreglar el toreo, reconocemos los errores, las cosas que no se han hecho bien, en definitiva, la ilusión nos puede con la correspondiente realidad. Entre palabra y palabra llegamos a Villanueva del Rey, donde Fernando Atenciano rinde tributo al arte en su gran salón. Mediante cuadros e imágenes el recuerdo de Curro Romero se hace presente, el aroma de Morante de la Puebla se hace notar. Así da gusto terminar la mañana, del campo a sumergirse en la más absoluta bohemia, la luna si quiere puede esperar…

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