Un torero en plenitud

Daniel Luque corta 4 orejas tras una magnífica actuación en la II corrida Magallánica de Sanlúcar de Barrameda, los toros de Miura ofrecieron un gran espectáculo

Daniel Luque paseando las dos orejas (Sanlúcar de Barrameda)

Francisco Pavón

Cumplía la plaza de toros de “El Pino” 120 años de historia, para ello el empresario Carmelo García programó una corrida de toros “Magallánica” herrada con el emblemático hierro de Miura. Esta misma ganadería fue la encargada de inaugurarla allá por el año 1900 con una novillada en la que actuaron Lagartijo y Machaquito. El espíritu de Magallanes en este doble homenaje estuvo presente en todo momento, una preciosa obra elaborada por el artista Joaquín Lara con 25.000 kilos de sal decoraba el ruedo para rememorar la gran efeméride. Tanto actuantes del festejo como operarios de la plaza fueron vestidos con los ropajes característicos de la época. Todo un acontecimiento.

La corrida estuvo a la altura de las circunstancias, cumplió con creces, la emoción en el tendido se mantuvo siempre, hubo momentos de muchísimo disfrute y otros en los que el miedo hacia acto de presencia. Se puede decir que Miura fue más Miura que nunca sin perder su seña de identidad. Los ganaderos se pueden ir satisfechos. Eso sí enviaron una auténtica corrida de toros de plaza de primera para el reducido ruedo de Sanlúcar de Barrameda, todos fueron aplaudidos.

Una auténtica mole fue lo que salió por los corrales en primer lugar, alto como la veleta de una de las cinco naves que partieron para dar la vuelta al mundo y con una caja tremenda. No gusto a nadie. Desde los primeros compases hizo cosas muy feas, mirando siempre por arriba dando indicios de lo podía pasar. Tomó los dos a tres primeros capotazos de Manuel Escribano para en los siguientes empezar a cortar. La falta de fuerza también era evidente. Muy bien el picador midiendo el castigo. En banderillas demostró su mala condición, orientado y pendiente de todo. Cuando Escribano cogió la muleta sabía perfectamente lo que tenía delante, por la derecha no tuvo un pase, directamente al pecho. Por el izquierdo se revolvió buscando los talones planteando miles de dificultades, nunca sabías por donde podía salir, muy peligroso.

De uno en uno, separándose, ganándole terreno, cruzándose al pitón contrario y nunca intentando ligar consiguió el torero de Genera robarle muletazos de muchísimo mérito con un valor terrible. Ponerse delante era como cortar una oreja, prácticamente imposible. Mató con muchísima habilidad y precisó del uso del descabello. Ovación con saludos.

Con ganas salió en su último cartucho, previamente sus compañeros habían cortado dos y una oreja respectivamente. Lo recibió en tablas pegando una larga cambiada para después ir ganando terreno al lance. En el primer tercio desarrolló movilidad, la aprovechó Juan Francisco Peña para echar el palo a la perfección dejando tres varas en toda la yema, fue ovacionado con todo merecimiento. No se cansó de galopar en banderillas, hasta seis veces paso por las manos de Escribano debido a la caída de las 4 primeras. Inició en el centro del ruedo con pases cambiados. Cuando se quedaron a solas toro y torero se descubrió el primero, esa movilidad que se fue apagando iba acompañada de la falta de clase, ni celo, ni transmisión. Además, pegaba un seco derrote al final del muletazo con la cara por arriba, más que embestir pasaba. Le buscó la distancia y lo templó en una buena labor que no tuvo repercusión en el tendido debido a la condición del astado. Metió muy bien la mano, dos golpes de descabello y ovación con saludos. Su descontento no hace gala con su tarde, no pudo hacer más.

Todo torero tiene su momento, pero cuando este llega en plena madurez personal y profesional adquiere ese puntito de más para hacerlo especial. Es el caso de Daniel Luque, cuajado, rotundo, en plenitud, en estado de gracia, todos los calificativos que le quieran poner, está para verlo de verdad.

A la verónica lo bordó, se estiro con especial gusto ganando terreno con los brazos por delante para meterlo en el capote, el ritmo se lo cogió desde el primer momento. Cuatro muy buenos lances y una media extraordinaria a la cadera contraria despertaron al público. Dejó al toro lucirse en el caballo dando importancia a la suerte. Torear a caballo fue lo que hizo Juan de Dios Quinta, especialmente en el segundo puyazo, ando despacio y con temple. Desde el centro del ruedo se le arrancó el toro para darle los pechos y colocar en todo lo alto. En el tercero de punta a punta de la plaza señaló en buen sitio. Muy buena actuación.

Una auténtica radiografía fue lo que hizo Daniel Luque al primero de su lote, sabía de la emoción del toro, de sus teclas, de todo lo que podía sacar. No hubo precipitaciones sino sapiencia y mucha sabiduría. Lo probó al principio para buscarle las distancias y los correspondientes terrenos. Cuando lo consiguió, las tandas se vivieron con una intensidad tremenda, el torero se asentó en los talones para logran pasajes de mucha calidad. No era fácil, tuvo que tragar, una miradita entre pase y pase descomponía, solo vio muleta acompañada de muchísima seguridad, hubo muletazos muy hondos llenos de limpieza por ambos pitones. Lo entendió perfecto en una labor muy seria. Estocada en buen sitio que precisó de un certero golpe de verduguillo le valieron con todo merecimiento la concepción de las dos orejas. El toro de nombre Africano fue premiado con la vuelta al ruedo.

Al quinto le bajo las manos con buen criterio para ordenar las embestidas y la falta de humillación con un temple exquisito. Se dejó pegar, en banderillas saludó Raúl Caricol tras dejar dos arriesgados pares. Con la muleta no le exigió lo más mínimo en la tanda inicial, a media altura y en línea recta para no violentarlo. A partir de este momento se apretó con todas las de la ley para no dejarse ganar la partida, disposición y mucha entrega en un auténtico desafío. Muy por encima de un bravo animal que embestía con violencia. El secreto consistía en ganarle la acción y no dejarlo pensar. Pinchazo, media estocada y otras dos orejas para el esportón. Tarde muy rotunda de Daniel Luque. Envidia sana siento de Francia.

El tercero de la tarde embistió bien, con nobleza, temple y dando muchas facilidades, pudo comprobarlo Pepe Moral en el saludo capotero. No cambio la condición en el trascurso de la lidia. En el último tercio siguió la línea, hubo momentos de interés, pero no se terminó de acoplar del todo, tal vez la inactividad fuera la causa. La gran estocada le valió para cortar la oreja

El que cerraba plaza, bajo y bien hecho dejo a Pepe Moral estirarse a la verónica. No era el anterior, brusco en la embestida y sin humillar.  Viendo el trascurso de la tarde había que apostar a pesar de las dificultades. No lo vio claro en ningún momento y optó por buscar la espada. Brindó al empresario Carmelo García. Silencio

Ficha del festejo

Plaza de Toros de “El Pino”, Sanlúcar de Barrameda. 980 personas. Toros de Miura, muy bien presentados e interesantes en general, ofreciendo gran espectáculo en el caballo. El 1º, muy peligroso; el 2º, encastado de nombre Africano, nº67, colorao ojo de perdiz premiado con la vuelta al ruedo; el 3º, noble y con posibilidades; el 4º, sin trasmisión; el 5º, bravo y exigente; el 6º con dificultades.

Manuel Escribano. Ovación con saludos y ovación con saludos.

Daniel Luque. Dos orejas y dos orejas.

Pepe Moral. Oreja y silencio.

Antes de comenzar se guardó un minuto de silencio por las víctimas del Covid- 19, posteriormente sonaron los acordes del himno de España ante una clamorosa ovación. Los toreos fueron obligados a saludar. Saludó Raúl Caricol tras parear al quinto y destacaron los picadores Juan Francisco Peña y Juan de Dios Quinta.

Gran mérito del empresario tirar adelante con el festejo, las cámaras de Canal Plus hicieron posible la celebración.

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