Su mano siempre estuvo tendida a los españoles y defensa de la fiesta nacional

El Rey emérito Don Juan Carlos I en su última aparición institucional, plaza de toros de Aranjuez (Madrid)

Francisco Pavón

Parece ser que a algunos se les ha olvidado quién fue Don Juan Carlos I. Eso o estamos tan faltos de memoria histórica como de cultura española. Debido a mi corta edad no viví su etapa, no pude vivir ese periodo denominado transición culminado de forma ejemplar gracias a su mando y mano. Estudiando, rebuscando en los libros y diferentes escritos se puede leer con total exactitud el significado de su persona para el devenir de nuestra nación. Le pese a quién le pese fue el piloto de esa nave llamada democracia que hoy tanto celebramos. Tras 40 años de dictadura ejerció una labor fundamental para obtener el reconocimiento de España en el exterior como país libre y sin ningún tipo de restricciones.

En cuanto a la tauromaquia ningún reproche, cabal aficionado, nunca ocultó su interés por la fiesta que mejor lo representaba. De hecho, la defendió a capa y espada en reiteradas ocasiones sin ningún tipo de escrúpulos, en definitiva, aprovechó todo tipo de oportunidades para ponerla en valor. Fiel seguidor, lo podíamos ver con total naturalidad por las diferentes plazas de toros de toda la geografía española.

Estatua de Doña María de las Mercedes (Sevilla)

Su presencia le daba seriedad, carácter y prestigio a un arte milenario tan necesitado de esta clase de personas en tiempos actuales. ¿Cuántas beneficencias a sus espaldas en las Ventas de Madrid?, ¿Cuántas corridas presidiendo de forma ejemplar y mostrándose a la sociedad?, desconozco los datos, pero han sido muchas. Para el mundo del toro su defensa era de vital importancia, el amparo recibido por parte de la máxima institución del estado español era fundamental. La ejemplaridad demostrada jamás se olvidará. Buena culpa de ello tuvo su madre, Doña María de las Mercedes, aquella señora que montada a caballo mira hacia el Guadalquivir y al mismo tiempo contempla la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Casi nada.

Don Juan Carlos, se retiró de la vida pública institucional el pasado 2 de junio de 2019 en la plaza de toros de Aranjuez, presidiendo el festejo en su condición de Rey emérito, mostrando su compromiso y total implicación hasta el último momento. Queda para el recuerdo aquella gran ovación tras escuchar los acordes del himno nacional. Premio de obligado cumplimiento. El día estuvo cargado de homenaje, reconocimiento, emotividad… Todo acorde con lo demandado y requerido, la ocasión así lo merecía. Morante, El Juli y Manzanares ponían fin a un legado de 44 años con el toro siempre presente.

Ahora que se encuentra en paradero desconocido decirle que, en el palco, en el tendido o en el mismo albero de una plaza de toros siempre encontrará su hogar. La tauromaquia nunca tuvo mejor y mayor representante.

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