Nunca una firma me marcó tanto

Fuente: Twitter

Curro Pavón

En tiempos de falta de memoria, en el que todo lo olvidamos y dejamos pasar como si nada, debemos tener cierta curiosidad por retroceder y buscar en la historia para dotarnos de ciertos conocimientos tan necesarios como imprescindibles.

En mi nombre, Francisco Pavón Rodríguez, voy a criticar a toda esa juventud desinformada y mal formada. Esa a la que invade el desconocimiento y se cree que por estar dotado de mínimos informativos, está capacitada para ponerse al servicio de la sociedad. En definitiva, me voy a criticar a mi mismo, a la persona que escribe estas líneas.

Hace algunas semanas, uno de los grandes maestros dentro del periodismo taurino, puso al servicio de todos los espectadores el auténtico valor de la lírica taurina. La literatura más pura y verdadera orientada al toro bravo. Me hizo ver una realidad tan real como la vida misma.

Hablo de Vicente Zabala de la Serna, en una pasada edición del programa Toros y Punto de Movistar Plus, salió a relucir la gran biblioteca taurómaca que atesora. Una gran muestra de libros que resumen a la perfección la historia de la tauromaquia.

Salieron a relucir Pepe Alameda, Gregorio Corrochano, Navalón, José Luis Ramón, José Luis Benlloch, entre otros muchos autores y libros como: El hilo del toreo y Los heterodoxos del toreo, Antologías de la edad de oro y plata del toreo, Las Fabulas de Domingo Ortega, Cuentos del viejo Mayoral, Trece ganaderos románticos… Una simbiosis entre pasado y presente que es de vital importancia para comprender la realidad en estos tiempos que corren.

Por un momento, me paré a pensar y me di cuenta de mi desconocimiento. No conocía muchos de los libros mencionados, lo que provocó en mi una doble sensación. Un descontento conmigo mismo por no saber donde buscar, en la actualidad la librería ha desplazado a la tauromaquia y apenas quedan libros. No es escusa ni me quiero proteger en ello, pero sí una auténtica realidad.

Una sensación de felicidad fue lo que sentí después. Por fin una persona, en este caso, una de las eminencias en el ámbito taurino, había ofrecido a las nuevas generaciones una guía de grandes obras relacionadas con el arte de Cúchares. Lo que me reconfortó enormemente.

Al paso del tiempo, saqué la conclusión de que vivimos en un mundo desinformado y sin referencias bibliográficas. La incultura se ha apropiado de nosotros a través de una pantalla que nos destruye como seres humanos. No sacamos a relucir el ordenador más poderoso que existe, el cerebro humano y sinceramente nos consumimos por dentro perdidos en un mundo virtual cuál fondo no contribuye lo más mínimo a nuestra correcta formación.

Quiero decir a mi favor que nunca entre en este mundo de las nuevas tecnologías. Pienso que las redes sociales en cierto modo son necesarias, pero no se puede depender de ellas, que hay que utilizarlas lo mínimo posible y siempre con un carácter informativo y formativo. Sigo comprando y leyendo en papel.

Gracias Don Vicente, por poner los puntos sobre las íes y hacer ver a la sociedad que la cultura del libro es tan imprescindible como necesaria para la correcta educación taurina que debemos recibir.

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