Nos hemos olvidado de algo muy importante

Curro Pavón

Dos mil veinte era considerado un año muy especial para todo el sector taurino, por encima de cualquier feria de gran calado se conmemoraban los cien años de la muerte de José Gómez Ortega “Joselito El Gallo”, más conocido como “Gallito” y considerado el Rey de los toreros. La afición tomaba conciencia de que era una gran oportunidad para homenajear y rendir pleitesía a la persona más influyente de la historia del toreo. Según leo, ha costado muchísimo trabajo poner en valía, sacar a la luz y hacer comprender su gran trascendencia. Joselito no contó con la literatura de Belmonte, su figura estaba apagada, aunque eso sí siempre presente.

Personalmente noté una gran reacción, Sevilla se preparaba a lo grande anunciando diferentes actos y jornadas en torno a su figura que se iban a prolongar durante buena parte del calendario, lo mismo ocurría en la capital madrileña a través de la peña “Los de José y Juan”. Todo se estaba desarrollando acorde ante tal importante fecha, la del 16 de mayo de 1920, día en el que Bailaor consumó la tragedia.

Está maldita pandemia que nos azotó de forma inimaginable, para el mundo y todo se va al traste, el año de “Gallito” sufre un duro contratiempo difícil de solucionar, la cosa se ponía muy fea, no había ningún tipo de posibilidad de llevar a cabo las actividades programadas. Tocaba seguir las indicaciones sanitarias y saber esperar.

Ahora bien, tras la vuelta a la “normalidad” teníamos la oportunidad, aunque en menor medida de poner en valor a tal significante torero, y la verdad, me incluyo en ello, no hemos estado a la altura. Más que nada porque José deja marcado el futuro de la fiesta, el camino a seguir continuado por Juan que culminaría de forma brillante Manolete y un legado difícil de igualar con tan solo 25 años.

Al margen de su aportación artística, el toreo en redondo, me quedo con su plan estructural, la impulsión de las plazas monumentales y ese gran proyecto ganadero que tenía en mente, a sus manos iba a parar la ganadería del Conde de la Corte, desgraciadamente no lo pudo desarrollar, pero sí dejo asentada las bases. Por estos motivos fue tan grande, porque iba mucho más allá del ruedo y todo lo que hacía era en beneficio de la profesión, mantener la salud de la fiesta era objetivo principal.

Por lo tanto, tendríamos que estar a menudo haciendo referencias, dedicando artículos, programas, investigando sobre su vida y trayectoria para ponerlo en primera línea de carteles. No solo basta cuando se acerca el 16 de mayo. Tomemos como ejemplo a la persona por la que hoy lo conocemos, el escritor Paco Aguado, el sí ha cumplido sobresalientemente con la reedición y mejora de su obra explicando a través de la historia la magnitud del personaje, Joselito El Gallo Rey de los toreros es lectura de obligado cumplimiento. Las Ventas guardó su minuto de silencio, el empresario José Marí Garzón le dedicó El Puerto y le va a dedicar Córdoba, la exposición “Joselito El Gallo y Talavera: 100 años de leyenda” se inauguró el pasado 9 de septiembre en dicha localidad, Sevilla no se puede quedar parada y todos los puntos del orbe taurino deberían tomar conciencia, un simple minuto de silencio en su memoria no cuesta nada.

Firmado queda todo por un apasionado del mundo bohemio y literario de Belmonte que muchas veces se ha hecho la siguiente pregunta, ¿Qué sería de la tauromaquia actual sin las aportaciones de Don José Gómez Ortega?

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