La historia de España presente en la primera referencia

Alcalá de Henares, año 1556, proclamación del Rey Felipe II

Alcalá de Henares

Francisco Pavón

Corría el año 1556 cuando Carlos I de España entregaba la corona a su hijo y heredero directo Felipe, llamado Felipe ll y más conocido como el prudente. Hermano de María y Juana de Austria, nieto por vía paterna de Juana I de Castilla y Felipe I de Castilla y de Manuel I de Portugal y María de Aragón por vía materna (Isabel de Portugal). Fue conmemorado en la prestigiosa ciudad de Alcalá de Henares, en una de las salas privadas que su padre poseía y sin ningún tipo de ceremonia.

Este emblemático pueblo al dar cuenta de tal importante acontecimiento, realizado en la más absoluta intimidad decide declararse en fiesta celebrando todo tipo de eventos, entre los que destacaban las corridas de toros. En aquella época, era considerado el espectáculo por antonomasia, lugar de ocio donde la población se reunía con habitual frecuencia para desconectar de la vida laboral y pasar su tiempo libre.

A ciencia exacta no se puede comprobar con total veracidad, pero todo apunta que en la narración de estos festejos taurinos se establece la primera relación entre periodismo y tauromaquia. No existen datos oficiales, si no simples y cortas referencias que nos llevan a pensar en ello. Lo que sí podemos afirmar es que a partir de este momento recibimos el primer indicio y por consiguiente la primera referencia no oficial.

No sería hasta finales del siglo XVIII, concretamente en el año 1793, cuando podemos confirmar el primer escrito taurino oficial de la historia, publicado en el Diario de Madrid en su edición de 20 de junio. Un loco virtuoso bajo el seudónimo “Un Curioso” se atrevía a relatar lo ocurrido en la cuarta corrida de feria del coso de la calle de Alcalá (Madrid), en la que actuaron los hermanos Pedro, José y Antonio Romero. De esta manera surge el periodismo taurino a través del género de la crónica.

Esta idea fue adoptada por los distintos periódicos que empezaron a incluirlas en sus distintas ediciones. En 1819 se produce uno de los principales hitos, la creación de la primera publicación única y exclusiva de tauromaquia bajo el título “Estado que manifiesta las particularidades ocurridas en esta corrida”. Centrada fundamentalmente en reflejar la crónica de los distintos festejos de la feria de Madrid. Se llegaron a publicar un total de 14 ejemplares.

A partir de este momento, con la llegada de la revolución industrial unida a la prensa de masas en España, el periodismo taurino se empieza a profesionalizar. Se consolida la figura del torero como héroe y empieza a adquirir carácter literario. En esta época surgen emblemáticas cabeceras como Sol y Sombra, El Clarín y El Enano

Este auge viviría su momento de máximo esplendor en la entrada del siglo XX, la llamada “Edad de Oro” del toreo se sustenta bajo dos nombres principales. El de Joselito el «Gallo» y Juan Belmonte. En esta época aparecen los cinco nombres que van a marcar el devenir del periodismo taurino (Gregorio Corrochano, Alfonso Navalón, Vicente Zabala, Joaquín Vidal y Manolo Moles) y se viven dos acontecimientos dignos de mención. El mayor movimiento cultural de nuestra historia, la generación del 27, impulsada por el torero Ignacio Sánchez Mejías y la gran obra literaria del gran escritor Manuel Chaves Nogales titulada “Juan Belmonte Matador de Toros”, lectura obligatoria para todo amante de la buena prosa.   

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