La fiesta francesa de Daniel Luque

El idilio Dax, Luque y Pedraza de Yeltes se mantiene intacto al cortar el matador la única oreja en el homenaje a la ganadería

Extraordinario natural de Daniel Luque en Dax

Francisco Pavón

Párense ustedes queridos aficionados a comprobar lo que pasó en ese ruedo antes de que el toro hiciera acto de presencia, párense ustedes a contemplar ese sentido toque de clarín antes de que iniciara el paseíllo, párense ustedes a visualizar como se reconoce la labor de un alcalde, párense ustedes a pensar lo que significa que toquen tú himno en otro país acompañado de un silencio sepulcral para después hacer sonar los acordes del suyo propio, párense ustedes a observar como lo bien hecho tiene recompensa, párense ustedes a escuchar como esa banda de música animaba para que la fiesta no decayera un segundo.

Solo tres palabras para explicar todo esto, Dax y su plaza de toros, Dax y la tauromaquia unidas mediante una sensibilidad especial para provocar la lágrima, el consuelo, la mano tendida para subirnos a un barco en el que debemos de estar unidos. Sonó el himno de España, después la Marsellesa, en un gesto sobrecogedor que personalmente me llegó al alma, más de uno deberían aprender.  El pueblo, reconoció a su bastón, Julien Dubois mediante una atronadora ovación y el ganadero de Pedraza de Yeltes, Luis Uranga recibió las lleves de la ciudad en calidad de aficionado al margen de las seis vueltas al ruedo conseguidas. Sencillamente espectacular.

Y cuando todo parecía acabado, la euforia dejó paso a la calma, no se escuchaba un ruido, el primero de la tarde venía por los chiqueros. Francia y sus silencios… A esto le llamo yo saber respetar.

Por los caminos del asentamiento como persona y torero continúa navegando Daniel Luque por las veredas del toro, está en sazón. Llegó a su plaza para corresponderla sin dejarse nada atrás. Las dificultades del burel fueron evidentes y más aún tras el mal trago que pasó la cuadrilla en banderillas, con susto incluido, pues al cerrarlo en el burladero, Juan Contreras, se dejó la pierna atrás haciendo el toro por él, afortunadamente no entro el pitón. Midió, cortó y esperó muchísimo.

Empezó Luque a estudiarlo desde el primer momento, se paró, pensó y buscó las formas. Fundamental la colocación como el toque fijador implantado para lograr los muletazos, la emoción se hizo presente porque venía con todo pidiendo firmeza. De verdad y jugándose el tipo le presentaba la muleta, la virtud estuvo en no dejarlo pensar, cuando se daba cuenta ya estaba engañado embebido en las telas. Poco a poco consiguió alargar el recorrido a base de temple y distancia entre los pases. Así, sucedieron tandas a izquierdas y derechas de gran entrega con la figura encajada. Compuso una meritoria obra de torero en plenitud rematada por luquesinas. Estocada casi entera. Oreja tras aviso.

Se gustó mucho en el cuarto toreando a la verónica con buenos lances acompañado con el cuerpo y ganando terreno en cada uno de ellos, sensacional fue la larga de remate. Quiso ser protagonista sacándolo del caballo andándole para atrás para finalizar con soberbia media. En el último tercio quiso templar las buenas embestidas de su oponente, no estaba sobrado de fuerzas, pero sí tenía buena condición, noble y obediente. Tras los primeros compases había expectación, pero todo se fue al traste tras lesionarse el toro y acusarlo en la forma de moverse. Bien el sevillano consiguiendo firmar una faena limpia llena de matices, hubo destellos con gusto y sello personal, como un precioso cambio de manos acompañado del de pecho a lo hombrera contraria. En la última tanda por la mano derecha le apretó consiguiendo la reacción del público. Estocada en la suerte de recibir. Sentida ovación.

No puede pasar desapercibida la tarde de Álvaro Lorenzo, le tocó en suerte un lote tecloso que requería sobre todo de mucha técnica y conocimientos sobre los animales. A nivel de alturas, distancias y colocación los entendió a la perfección. Excepcional fue la lidia que recibió su primero, desde el buen puyazo de Juan Bernat hasta los capotazos de Puchi, pasando por los pares de Rafael González y Alberto Zayas, ambos desmonterados. Quiso hacer el toledano las cosas bien desde el principio ante las desiguales embestidas, con humillación, lo mismo se quedaba corto que echaba la cara arriba, por lo general, incierto. Le empujó en línea recta al principió y le atacó algo más en la continuación para ver si era posible ese punto de trasmisión necesario con los tendidos, pero no dio resultado, además fue a menos conforme avanzaba la lidia. Estocada entera en el sitio. Silencio.

Muy difícil ecuación planteó el cierra plaza, no era fácil resolver, ni darle lo que necesitaba, mucha paciencia y un ojo certero. Quería salir suelto y en vez de llevarlo hacia sus terrenos, consiguió sujetarlo en los medios a base de esperarlo y perderle los pasos necesarios. Más que embestir pasaba de forma descompuesta. No hubo toro, pero sí un torero con una cabeza privilegiada que consiguió sacar faena y hacer que todo fuera a más. Bien por ambas manos, ligando, no dejando que tocará la muleta. Consiguió meter al público en los momentos finales tras una meritoria actuación. El mal uso del acero le privó del posible trofeo. Silencio.

No se puede ir contento el madrileño López Simón de su paso por Dax, tuvo mimbres de triunfo importante y se fue de vacío. El segundo bis, el mejor de la corrida tuvo clase, humillación, recorrido, nobleza… Un gran toro. El trasteo sucedió con numerosos pases, pero sin componer obra, no hubo entendimiento ni conexión con los allí presente. Lo más destacado lo firmó en el quinto al recibirlo meciendo bien el percal, después tampoco dijo nada ante el buen pitón derecho, por el izquierdo midió y buscó en todo momento. Ambas faenas acabaron en cercanías alargándose en demasía. Espero su vuelta por los fueros del pasado, espero su vuelta con la ambición demostrada en Madrid.

Ficha del festejo

Plaza de toros de Dax. 4.000 localidades, respetando las debidas medidas de seguridad establecidas en Francia. Toros de Pedraza de Yeltes, bien presentados y de juego dispar. El 1º, con gran emoción; el 2º, bueno; el 3º, venido a menos; el 4º, noble y obediente; el 5º; aprovechable; el 6º, con muchas teclas.

Daniel Luque. Oreja y ovación.

López Simón. Silencio y silencio

Álvaro Lorenzo. Silencio y silencio.

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