La disposición de Ponce, el valor de Morante y el buen toreo de Pablo Aguado en El Puerto de Santa María

La terna corta oreja por coleta a una variada corrida de Juan Pedro Domecq

Así toreo Morante en el día de hoy

Curro Pavón

El festejo de mayor expectación hasta el momento comenzó reivindicando la tauromaquia como lo que es y nadie puede evitar, cultura. Posteriormente se escuchó con sentimiento el himno de España para finalizar guardando un respetuoso minuto de silencio. La plaza ya era una fiesta antes de que el primero de la tarde saliera al ruedo, las ovaciones fueron atronadoras ¡Viva nuestra fiesta nacional!

Le tocó en suerte a Enrique Ponce un animal bajo y bien hecho de enorme calidad al que le falto un tranco de más para terminar de empujar los chismes. Desde los primeros compases con el capote demostró su condición, iba largo y abriéndose a los vuelos, lo que permitió a Ponce desplegarse a la verónica. Tras recibir el puyazo, quitó por chicuelinas. Ya en banderillas, el toro sacó a relucir su gran son. Brindó al público. La faena estuvo condicionada por el viento de levante presente durante todo el festejo. Buena labor de el de Chiva, a derecha se sucedieron dos buenas tandas con algunos enganchones, siempre con el toro obedeciendo y dando a entender su valía. Si bien embestía por el derecho, mejor aún lo hacía por el izquierdo, colocando la cara y siempre muy largo. La muleta volaba literalmente, una auténtica pena por el bien del espectáculo. El matador consiguió dignos pasajes por ambas manos. Pinchazo, estocada y ovación. Me hubiera gustado ver esta faena sin aire y con ese tranquito de más. Buen toro de Juan Pedro Domecq.

Al cuarto le costó atender al capote, suelto, sin humillar y con el defecto de terminar con la cara por arriba. Condiciones que mantuvo durante toda la lidia. Cuando se quedó a solas con él fue limando asperezas. El astado respondió con lo que tenía, un gran recorrido, eso sí con la cara a media altura y sin permitir un tropezón. Templó Ponce con la mano derecha ejecutando buenas tandas sin que le tocará la muleta, ahí estaba el secreto. Lo entendió perfecto. Por la izquierda no encontró la forma. Se inspiró el torero bajo los acordes del Concierto de Aranjuez, interpretado ejemplarmente por la banda de música, esta ayudo muchísimo en el devenir de la faena. A partir de las primeras notas se creó una comunión total y absoluta entre matador, músico y público, la plaza entró en una especie de trance que se mantuvo hasta el final. Las poncinas finales previas a una estocada colocada en buen sitio le valieron la concesión de la oreja.

La faena que realizó Morante de la Puebla al segundo de la tarde es para pararse detenidamente y analizarla con total profundidad. No se puede tener mayor capacidad, técnica y valor, todo, absolutamente todo lo hizo bien. Peligro sordo el del toro, siempre con la cara por encima del palillo, midiendo y lanzando esa mirada entre muletazo y muletazo que muy pocos ven. Firme la planta, pausado, sin prisas… Se entretuvo en buscarle las vueltas, de uno en uno, siempre con la pata pa´ lante, buscando el pitón contrario. Lo obligó en todo momento en una labor de mucha inteligencia y disposición. Ayudados por la izquierda surgieron los primeros naturales para después quitarle la ayuda y torear semi de frente dándole el medio pecho. Con la derecha, misma fórmula, colocación, quietud, seguridad. No faltó el de las flores, algún trincherazo con gusto y hasta por momentos hizo posible la ligazón cuando parecía imposible. Con el capote ya había despertado a los aficionados al lancear de salida con su sello particular. Especialmente hubo dos muy bueno por el lado derecho. Morante vino a El Puerto para demostrar porque es figura del toreo. Se tiró a matarlo con toda la verdad por delante logrando una gran estocada. Oreja de mucho peso.

Se escucharon palmas por bulerías a la salida del quinto, pero no hubo nada que hacer. Suelto de salida, no quitó para que el de la Puebla soltara el capote flexionado a una mano protagonizando una estampa muy torera. En la muleta muy apagado ni tan si quiera pasaba, lo intentó sin éxito. No se puede sacar donde no hay. Estocada habilidosa. Saludos desde el burladero.

Debutaba Pablo Aguado en El Puerto de Santa María, una plaza que estuvo muy cariñosa con él desde el primer momento, la gente lo estaba esperando. No defraudó, con el capote paró el tiemplo, tanto en el saludo a la verónica como en el precioso quite por chicuelinas, a cámara lente fue la segunda, las medias fueron de ensueño. Lo dejó largo en el caballo y acudió al encuentro. Tremenda la actuación de Iván García con las banderillas, muy arriesgado el primer par esperando muchísimo, muy bueno desde la forma de andar el segundo, se desmonteró. Brindó Aguado al público y se fue al cartel con la imagen de Joselito “El Gallo” en un bonito gesto para dejar la montera a sus pies. Naturalidad con la muleta desde el principio marca de la casa. Dijo Belmonte que se torea como se es, la personalidad de este torero ya la conocemos todos. Los cambios de manos eran carteles de toros, los muletazos se dormían en la cintura, los pases de pecho de principio a fin. Inició con esa semiflexión tan característica, dos tandas llenas de torerías con la mano derecha pusieron la plaza en ebullición, cogió la izquierda para continuar por la misma línea.

El de Sevilla más que torear acaricia las embestidas, que bonito es ver componer de la manera que lo hace, todo fluye a su debido tiempo, todo es cadera y muñeca al aire. Colaborador ayudó muchísimo, fue pronto, embistió muy templado y haciendo el avión desde que se abrió de capa. No es fácil logar una embestida tan lenta con ese compás, merito del ganadero. Un pequeño punto más hubiera hecho posible que la faena se escuchará en el Guadalquivir, en el toreo todo no es perfecto. Gran ejemplar para estar orgulloso. Pinchazo y estocada. Oreja. Ovación para el toro en el arrastre.

El que cerró plaza echó las manos por delante, lo que no permitió el lucimiento. Recibió un muy buen puyazo por parte de Juan Carlos Sánchez cogido en toda la yema. Se rajó en el segundo muletazo y el torero decidió por dar finalizada su faena. Gran estocada y silencio

Ficha del festejo

Plaza de toros de El Puerto de Santa María. Al 50% del aforo. Toros de Juan Pedro Domecq, bien presentados y desiguales en sus comportamientos. El 1º, bueno y noble; el 2º, malo y muy complicado; el 3º, muy bueno y con mucha clase; el 4º, con teclas y buen recorrido; el 5º, imposible; el 6º, rajado y suelto.

Enrique Ponce. Ovación y oreja.

Morante de la Puebla. Oreja y saludos.

Pablo Aguado. Oreja y silencio.

Entre vítores y aplausos se reconoció la tauromaquia como cultura, se escuchó el himno de España y se guardó un minuto de silencio. Enrique Ponce recibió una voltereta sin consecuencias al entrar a matar al primero de la tarde. Se desmonteró Iván García en el tercero y el picador Juan Carlos Sánchez escuchó una gran ovación tras su gran actuación en el sexto toro. La mejor de las noticias es que la afición muestra las ganas de ver toros, se palpa en el ambiente generado.

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