Juan Pedro Domecq saca a relucir el magisterio de Ponce y el buen concepto de Curro Díaz

Ambos se encontraron con una corrida notable y de muchos matices, propicia para desarrollar sus conceptos del toreo

El sello personal de Curro Díaz

Francisco Pavón

La segunda de la gira de reconstrucción también se desarrolló en el lugar donde un 16 de abril del año 1933 debutaba de luces Manuel Laureano Rodríguez Sánchez, más conocido como “Manolete”. Sí, hablamos de Cabra, esa plaza de toros considerada la más antigua de Córdoba cuya antigüedad data del año 1857.

Vino Juan Pedro Domecq a continuar la senda marcada que dejó Santiago Domecq en el día de ayer, esta vez por la vía de la despaciosidad y sentido temple, sus toros impregnaron la arena con ese aroma cadencioso, lento, rítmico y acompasado tan difícil de lograr en una ganadería. Tampoco faltó ese toro exigente y encastado, hubo de todo por el bien del aficionado.

Las virtudes de las que hablamos, las pudimos comprobar especialmente en el lote de Curro Díaz, su primero, un toro que no salió definido del caballo, sé lesionó cuando iniciaba faena de muleta. Con mucho mimo y tacto lo trató el de Linares en todo momento, pues no lo obligó en demasía consciente de la situación. La buena condición del animal, se sobrepuso al percance sufrido a medida que la faena iba avanzando, quería seguir los engaños y lo hizo a pesar de todo. Sucedieron buenos muletazos por el pitón derecho y con la siniestra, por aquí acusaba menos el daño ocasionado, sucedieron tandas ligadas de mucho relajo y seño personal debido al recorrido y la obediencia del oponente. Media estocada en buen sitio. Oreja.

El cuarto se quedó un pelín corto en el capote, pero desde el primer momento colocó la cara y demostró humillación. La lidia de Juan Carlos García fue fundamental para ver la condición del astado, pasaba por los mismos vuelos dando a entender las virtudes que poseía. El del hierro de la V fue un derroche de clase, sensibilidad, armonía, propició para torear con las yemas de los dedos. Se sintió muy a gusto Curro Díaz en todo momento, consiguió hilvanar una de esas faenas necesarias para cualquier torero, esas que fundamentalmente te hacen crecer interiormente. Fueron 20 pases bien pegados de figura erguida que encontraron su cenit en los pases de pecho y ayudados por bajo, por buscar un defecto, la brusquedad de toque en algunas ocasiones. Pinchazo, estocada casi entera. Oreja.

Enrique Ponce demostró su gran conocimiento de la profesión desde el inicio, el abre plaza salió suelto y con muchos pies, tuvo paciencia y ayudándose de la voz consiguió meterlo bajo las telas del percal. Quito por chicuelinas, bajo mi juicio para comprobar más que nada la humillación del Juan Pedro. En banderillas saludó Abraham Neiro. Labor de entendimiento de Ponce, donde supo ver el gran inició de muletazo que poseía el animal, una lástima que la fuerza no acompañará en el final, le faltó ese puntito de más para terminar de redondear la embestida. Aún así buen toro. Con gran criterio no le bajó la mano buscando una duración de faena que alargó en demasía, sobraron pases. Con la ayuda montada sucedió lo más destacado del extenso trasteo. Estocada trasera y atravesada que precisó de dos golpes de descabello. Ovación.

La frustración del valenciano por la no concepción de la oreja no estuvo a la altura de su profesionalidad, la petición no fue unánime, acertó el presidente.

La línea marcada se la saltó el tercero para provocar mucha emoción en los tendidos, bajo, con cuello y bien hecho. No permitía un fallo, era un tú o yo acompañado sobre todo de muchísima casta y movilidad. Fueron embestidas que hicieron sudar al torero, de esas que te pueden poner en un aprieto pero que tanto dan si son bien tratadas. Acertó de lleno al romperlo con genuflexos por bajo, después la principal virtud estuvo en el temple. Por el derecho ofreciendo mucho juego echó la cara arriba al final del muletazo, por el izquierdo se quedó corto. Se llenó de orgullo Ponce para ganar la partida en una lucha sin tregua. Más de media estocada. Dos orejas.

Ficha del festejo

Plaza de toros de Cabra (Córdoba). Segunda de la gira de reconstrucción. 200 localidades. Toros de Juan Pedro Domecq, variados y de gran juego en líneas generales. El 1º, bueno, pero le falto fuerza; el 2º, de gran calidad, condicionado por una lesión; el 3º, muy encastado; el 4º, para soñar el toreo.

Enrique Ponce. Ovación y dos orejas.

Curro Díaz. Oreja y oreja.

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