Juan Belmonte matador de toros, su vida y sus hazañas

El libro de Manuel Chaves Nogales que encumbra al pasmo de Triana y viceversa

Francisco Pavón

Resulta imposible conocer quién fue Juan Belmonte sin Manuel Chaves Nogales, más allá de cualquier ámbito taurino y cuestiones técnicas del oficio, el gran escritor y periodista consiguió reflejar la personalidad de uno de los toreros más importantes de toda la historia de forma formidable. Belmonte siempre estuvo relacionado con la intelectualidad del momento, íntimo amigo de Valle Inclán y de toda la aristocracia de la época, aprendió en la escuela de la lectura un nuevo mundo desconocido para él, el mundo de la cultura. Su gran obsesión llego hasta tal punto que en los distintos viajes realizados por motivos taurinos siempre viajaba con una maleta llena de libros.

Nos situamos en la edad de oro del toreo, edad que Belmonte abandera junto a Joselito “El Gallo” y Rodolfo Gaona, por lo tanto, hablamos de los años comprendidos entre 1914 y 1920. En el último año mencionado se pone fin a la etapa de mayor esplendor del toreo con la muerte del segundo de ellos, pero la tauromaquia de nuestro protagonista continuaría hasta 1936. Chaves Nogales lo inmortalizaría en el 35 mediante una obra titulada Juan Belmonte matador de toros, su vida y sus hazañas con la que alcanzaría fama y prestigio, situándose en los peldaños más elevados de toda la literatura. Es reconocida como su creación de mayor trascendencia.

Conoce Juan Belmonte a Manuel Chaves Nogales estableciendo pronto una gran conexión debido a la fuerte personalidad de Juan, de la que el escritor queda impactado y se interesa de lleno prestando especial atención. Era Belmonte un hombre serio de mirada impactante, poco hablador y muy observador, se puede decir que fue un torero de lunas que pasado el tiempo se convirtió en figura indiscutible asumido en las más absoluta bohemia. Esto es lo que le lleva al genio de la escritura a introducirse en la tauromaquia y por consiguiente a escribir la biografía de un ilustrado personaje como lo fue este torero de época. Único libro que se difunde en España en plena guerra civil.

La obra en sí es una recopilación de la vida de Juan Belmonte con todo tipo de detalles, anécdotas, viajes, experiencias taurinas y no taurinas narradas de forma excelente por Manuel Chaves Nogales. Abarca desde su infancia en el barrio de Triana donde soñaba con ser torero hasta su muerte producida en la famosa finca Gómez Cardeña situada en la localidad de Utrera (Sevilla) en el año 1962. Pero lo que más llama la atención es que el autor se introduce en el propio personaje y lo cuenta como si el mismo lo estuviera relatando, toda una efeméride. Esto nos viene a hablar de su gran capacidad literaria y de los grandes conocimientos que debería tener del torero para desarrollar una biografía que en realidad es una autobiografía narrada por otra persona, sencillamente espectacular.

Está escrita en prosa con un lenguaje casi poético que acerca al lector a todo lo que va aconteciendo, es decir, lo sumerge y lo hace viajar por el túnel del tiempo, la persona que escribe estas líneas llegó a estar introducido en una plaza de toros, realizando un viaje por las américas o toreando a la luz de la luna. Afirmo que la pasión no me quita el conocimiento, todo el que conoce la obra sabe de lo que le hablo. Parece de película, pero así fue como lo contó Chaves Nogales.

La seria mirada de Belmonte

Llaman la atención varios aspectos, entre otros como refleja los ambientes y cambios de status producidos, de trabajar en la tienda de su padre a relacionarse con personalidades de la talla de Gerardo Diego y Ernest Hemingway. De ser un niño rebelde a codillearse con las personas más cultas de la época. Cabe decir que Belmonte nunca abandonó a su familia, mayor entre ochos hermanos, cuando alcanzó la fama se hizo cargo de toda ella.

Una de las grandes escenas se produce cuando describe como conoció a su gran amor, al finalizar una gran faena, al paso de una lenta y sentida vuelta al ruedo, un clavel sobre la arena, una mirada profunda fue a parar sobre sus ojos y ella le correspondió. Para añadirle más misticismo al asunto ocurrió en el país vecino de Perú.

El verdadero éxito viene a partir de la forma de contar las cosas, muchas de la vivencias y experiencias vividas no ocurrieron como lo cuenta el libro, aunque eso sí, todo lo acontecido es cierto y verdad. Es ahí donde el escritor saca a relucir sus grandes dotes y le da valor a la obra, la enmascara y la hace suya para situarla en lo más alto. Sin esa carga de exageración, sin la intriga constante a la que trasporta, sin esa emoción empleada nada hubiera sido igual. Supo captarlo Chaves Nogales y el resultado fue inmejorable, con ella obtuvo el reconocimiento de todos, desde 1935 hasta hoy, han pasado casi 100 años, la obra sigue siendo todo un atractivo al margen de la tauromaquia.

Como dije al principio no se puede conocer a Juan Belmonte, sin Manuel Chaves Nogales y viceversa, no se puede conocer la historia del toreo sin la cultura y esta clase de ilustrados personajes.

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