Jorge Isiegas, espada y oreja en Úbeda

Las escasas opciones de los toros de Daniel Ruíz condicionan la tarde

Jorge Isiegas, firme y sereno

Francisco Pavón

Después de la tormenta siempre llega la calma, las lluvias, el viento y el mal tiempo que obligaron aplazar el festejo en el día de ayer dejaron paso a un sol resplandeciente. Seguimos en Úbeda, esa ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad cuyo coso taurino es considerado el sexto más antiguo de toda la geografía española. En su albero se doctoró en 1.895 el primer califa cordobés Rafael Molina Sánchez, más conocido como “Lagartijo”. Hoy no había ninguna alternativa, pero la expectación era máxima.

Planteó serias dificultades el primero de la tarde, un toro que desde los inicios echó las manos por delante, iba pensándoselo y metido por dentro. Lo hizo muy bien Paco Ureña al abrirlo para intentar corregir el defecto. Después no quiso embestir, revolviéndose y escarbando durante toda la lidia. Muy firme el torero, consiguió sacar una tanda por el pitón derecho de mucho mérito para acabar insistiendo donde no había. Se jugó la cornada, estaba deseando de hacer presa. Con la espada lo pasó mal, pues se puso complicado para entrar y se escucharon dos avisos.

Lo más destacado de Ureña surgió en el tercero, muy bien toreo con la capa a pies juntos y el quite, marca de la casa por ajustadísimas gaoneras. Otra condición totalmente diferente, embistió sobre todo con mucho temple y nobleza. La falta de fuerzas fueron evidentes tras recibir el puyazo, por eso la cuadrilla, con buen criterio, lo cuidó en banderillas. Particulares estatuarios, destellos personales al natural de buena factura y mucho valor pisando terrenos comprometidos para rematar. Se apagó pronto. Ovación con saludos.

Compromiso de Jorge Isiegas en todo lo realizado en sus dos turnos, intentó buscar los terrenos oportunos y sobre todo la colocación. Muy agarrados al piso ambos, cuando no quieren tirar para adelante no se produce la continuidad, por lo tanto, es imposible ligar los muletazos. Con la virtud de ir hasta el final en contadas ocasiones pudo desplegar su concepto el torero aragonés, trazo largo y gran temple. Quedó demostrado que a pesar de su corto bagaje atesora los conocimientos necesarios para estar delante de la cara. Literalmente se volcó en una estocada perfectamente ejecutada que le permitió cortar la oreja. Gran actitud.

Con el último aprovechó el escaso recorrido para tirar al natural logrando buenos pasajes. Corto, con la cara arriba, andarín, estuvo por encima de su oponente en una labor de nunca aburrirse y buscar lo máximo posible. Por el derecho repuso, prácticamente fue imposible. Igual que los anteriores se paró. Pinchazo, media en buen sitio que precisó de la utilización del descabello. Silencio.

Ficha del festejo

Plaza de toros de Úbeda (Jaén). Cuarta de la gira de reconstrucción. 1.067 localidades. Toros de Daniel Ruíz, de escasas opciones y venidos a menos. El 1º, peligroso; el 2º apagado; el 3º, sin fuerza; el 4º, con teclas.

Paco Ureña. Silencio y ovación con saludos.

Jorge Isiegas. Oreja y silencio.

Se escuchó un toque de queda en memoria de todos los caídos. Seguidamente, entra gran ovación sonaron los vítores del himno de España. Reconocer la sapiencia de la afición jienense, vio a la perfección la corrida y el buen hacer de los toreros ante sus correspondientes antagonistas.

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