«En Madrid, los relojes no marcan la hora»

«En Madrid, los relojes no marcan la hora. Se han parado a las ocho y media de la tarde de un miércoles de lluvia que pasará a la historia. A la historia de la tauromaquia, por supuesto, pero también a la historia de esta villa y corte. Aquí, a esa hora de ese día, en la barriada de Las Ventas del Espíritu Santo, Curro Romero volvió a inventar el toreo. Por esta plaza y por esta feria lian pasado gentes de seda y oro de todos los colores, de todas las hechuras, de todos los gustos y de todas las artes, pero el toreo lo ha hecho Curro. El toreo es Curro. »

Con estas palabras comenzaba su crónica Joaquín Vidal su crónica en El País el 4 de junio de 1981. Armonía, cadencia y embrujo en cada una de las más de 5.000 crónicas taurinas que dejó uno de los grandes del periodismo taurino, grande por su conocimiento del arte y grande por su calidad literaria. Joaquín Vidal (1935-2002) fue maestro de los maestros y su magisterio fue tan grande que La Maestranza guardó un minuto de silencio tras su fallecimiento.

En la web del diario pueden leerse todas sus crónicas, desde aquella primera información que firmó en 1975 en sobre una novillada en Las Ventas que tituló Sánchez Puerto, todo un torero, hasta la última crónica que lleva su firma en 2001 que llevó por título La puerta grande que no llegó que finalizaba con las proféticas palabras: «Y ya no hubo puerta grande, ni oreja, ni aplausos, ni nada.»

Todas sus crónicas pueden leerse, disfrutarse y servir de brújula desde la página web https://elpais.com/autor/joaquin_vidal/a/164

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