En memoria de don Borja Domecq Solís

Francisco Pavón

Es ley de vida, el ser humano nace, crece y muere como la propia naturaleza. Existen estrellas que nunca dejan de brillar, su luz alumbra el camino por muy lejos que se encuentre, son esa especie de lucero que se mantiene en el corazón de todos sus seres queridos. Estoy seguro de que el espíritu de Don Borja Domecq Solís sigue campando por las dehesas de Jandilla como si nada hubiera pasado, sigue allí presente, incrustado entre los toros para infundirle todo su amor, cariño y buen hacer que él tenía como persona.

Ahora mismo la fiesta se encuentra en el cielo, Juan Pedro Domecq y Díez ha reunido a sus tres hijos, Fernando, Juan Pedro y Borja para decirle lo siguiente «no solo continuasteis mi legado, sino que lo dejasteis en muy buenas manos, ellos tienen la difícil tarea de superaros. Me siento orgullosos de vosotros, mis nietos siguen llenos de ilusión y felicidad lo que en su día empezó, para un abuelo no existe mayor orgullo, lo de esta noche ha sido especial». Los cuatro estarán emocionados.

Palangrero, Nº48, negro de pelo y de 440 kilos es ese motivo de lágrima que a todos ha cautivado, ese ejemplar salido en tercer lugar por los corrales de la plaza de toros de Mérida ha sido indultado por José María Manzanares con todo merecimiento. Un toro bajo, bien echo, con cuello y de preciosa lámina que en los primeros compases echó las manos por delante ante el buen saludo capotero del torero alicantino. Se arrancó al caballo con muchísima fuerza, metiendo los riñones para protagonizar una bonita pelea obligando al picador a emplearse a fondo, recibió un puyazo largo y fuerte. En banderillas se desmonteró Daniel Duarte tras poner dos buenos pares.

En la muleta resulta difícil explicar lo ocurrido, las embestidas eran gotas de ángeles caídas desde arriba ¡Como embistió el toro!, con el hocico por los suelos, haciendo el avión, colocando la cara de principio a fin, rebasando la muleta dos o tres metros más allá de donde lo mandaba el torero, le sumamos la bondad, el buen son, el suave galope y la prontitud que tenía. Fue de menos a más en el trascurso de la faena. Supo tirar de él Manzanares para cuajarlo a placer en una faena llena de elegancia y estética en la que el aficionado disfrutó de su buen concepto del toreo, muchísimo empaque toreando con todo el cuerpo de forma exquisita por ambos pitones.

Ante el clamor popular el presidente no tuvo más remedio que conceder un justo indulto. José María Manzanares dio la vuelta al ruedo acompañado de Borja Domecq Noguera, actual propietario de Jandilla. Dos orejas y rabo simbólico.

El sexto fue otro gran toro al que cuajó una faena llena de temple y torería sobre todo por la mano derecha. Humilló por abajo y con buena condición, no se movió mal con el capote y fue creciendo a medida que pasaba la lidia. Tras una tanda de prueba le exigió Manzanares por los dos pitones y este respondió a la perfección con todo lo bueno que tenía. Lo esperó en la suerte de recibir para dejar una estocada casi entera de efecto fulminante. Quería las dos orejas y las consiguió, tarde muy rotunda.

Abrió plaza un astado sin fuerza, devuelto a los corrales, tardando una eternidad en salir el sobrero. No sé puede decir que Morante de la Puebla hilvanará faena sino, que se dedicó a torearlo para él con muchísimo gusto conforme el toro pasaba, la difícil facilidad de la sencillez para quedarse con todos casi sin darnos cuentas. Muy despacio, adornándose en todo momento, lo mismo pegaba una tanda que lo pasaba por alto. Le bastó con salirse por sentidos estatuarios, 10 pases por el pitón derecho y algunos detalles sueltos para hacernos ver que en el toreo no se necesita más. No le busquen explicación, son cosas de genios con muñecas prodigiosas al compás de buleria. Antes con el capote ya había dejado un buen quite por verónicas. Pinchazo y estocada, oreja.

Con ganas salió en el cuarto después del indulto, lo estaba cuajando con el capote cuando un desarme descolocó todo por completo, una auténtica pena, aun así, ahí queda su forma de torear al lance. Con la muleta se dedicó a dibujar auténticos carteles de toros ante un noble animal que le falto fuerza, pero no movilidad. De uno en uno, cuando el de la Puebla se dio cuenta de que esa era la forma surgieron momentos bellísimos de gran calado para el deleite del aficionado, la plaza lo disfrutó muchísimo. Todo lo hace en torero recordando tiempos de antaño, sobre todo en la forma de andarle por la cara. Pinchazo, estocada tendida y dos descabellos le privaron de cortar su segunda oreja. Muy fuerte ovación con saludos en reconocimiento a su gran disposición.

Sometió El Juli a su primero con el percal y quito por chicuelinas para después brindar al ganadero. Las faltas de fuerzas condicionaron muchísimo a un ejemplar que quería empujar y tirar hacia delante, ese querer y no poder… Lo intentó Julián dándole sus pausas, pero no pudo ser, sí consiguió muletazos llenos de limpieza y se metió en los terrenos para no pasar en blanco. Estocada entera realizando muy bien la suerte. Oreja.

Su segundo salió con las manos por delante, lo recibió el madrileño con buenos lances bajando mucho las manos. El comienzo de faena fue intenso, con los pies atornillados en la arena ligando por alto en un palmo de terreno, después supo administrar a la perfección y cortar en el momento oportuno. Era pronto, bravo, pero con la cara suelta y sin humillar, defecto el primero que corrigió el matador a base de temple logrando ordenar la embestida. Dos tandas con la mano derecha, una por la izquierda y dos circulares en redondo formaron la faena. Pinchazo en lo alto previo a estocada le valieron la concesión de la oreja. El toro vendió cara su muerte. Mucha entrega por parte de El Juli.

Los tres toreros abandonaron la plaza juntos en una bonita imagen, la tarde lo merecía.

Ficha del festejo

Plaza de toros de Mérida. Aforo al 75%. Toros de Jandilla, nobles y buenos en generales, falto de fuerzas algunos, destacó el tercero de nombre Palangrero Nº48, premiado con el indulto. El 1º, a su aire; el 2º, falto de fuerza; el 3º, indultado; el 4º, manejable y colaborador; el 5º, bravo, pero le faltó romper; el 6º, bueno y de gran clase.

Morante de la Puebla. Oreja y fuerte ovación con saludos.

Julián López «El Juli». Oreja y oreja.

José María Manzanares. Dos orejas y rabo simbólico y dos orejas.

Se guardó un minuto de silencio a la memoria de Don Borja Domecq Solís y se le entregó una placa a su hijo Borja Domecq Nogueras en sentido homenaje. En banderillas se desmonteró Daniel Duarte.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Redes Sociales