En busca del tesoro imposible

Brindis de Emilio de Justo a Jiménez Fortes (Fuengirola)

Francisco Pavón

Hay días en los que los triunfos, orejas o faenas deben quedar punto y aparte. Por encima de todo, ayer en Fuengirola veía la luz al final del camino el diestro Jiménez Fortes, camino forjado a base de dureza y mucho sacrificio. Una fuerte cornada unida a una posterior infección de huesos ponía en peligro su vuelta a los ruedos. Volvió el verdadero hombre con todas las letras a infundirse el traje de luces tras más de dos años de auténtica lucha. Cada día me reafirmo más, los toreros son seres especiales. Nada más pisar el albero se consumó el triunfo de forma rotunda, había puesto fin de una vez por todas al toro de la enfermedad. La plaza entera se lo reconoció poniéndose en pie para concederle la ovación de obligado cumplimiento que se merecía al finalizar el paseíllo. Una auténtica lástima que el lote caído en suerte no estuviera acorde con lo acontecido.

Su primero fue un toro suelto con una embestida muy informal, desarrolló sentido conforme iba transcurriendo la lidia. Siempre pensando y pendiente de todo. Lo intentó el torero sujetar en el capote sin mucho éxito. Con muy bien criterio empezó la faena de muleta partiéndolo por abajo para ordenar su condición. Muy inteligente en la primera tanda con la mano derecha, en línea recta y sin obligar al animal. A partir de este momento sacó lo que guardaba, mucho peligro. Echó la cara arriba revolviéndose en los tobillos, planteando miles de dificultades. Se puso Fortes por los dos pitones dando el pecho con mucha verdad en los cites para lograr muletazos por abajo de mucho mérito. Estacada caída, con el descabello no estuvo muy acetado. Aviso y ovación.

El que cerró plaza buscó tablas en todo momento demostrando su condición de manso. No lo corrigió el puyazo y la cuadrilla pasó un mal trago en banderillas debido a los parones del astado. Con la pañosa mismo guion, lo intentó sacar de los burladeros por todos los medios. Cuando lo consiguió se vio un animal sin celo, que se quedaba corto y no quería pasar. Prácticamente imposible. Estocada delantera. Ovación. Jiménez Fortes ya había conseguido su particular triunfo.

El primero era un toro largo y bajo que se desplazó en el capote, propiciando un buen saludo por verónicas de Ponce. En el último tercio por la mano derecha no tuvo mala condición, colocaba la cara, cuando le sacaba la muleta por abajo respondía mejor, aún así no fue fácil, no quería nada por arriba. Se acopló Enrique Ponce por este pitón logrando buenas tandas con algunos enganchones. Por el izquierdo se revolvió con violencia imposibilitando el trazo del muletazo, optó el torero por volver a la diestra para rematar la faena. Estocada en buen sitio. Oreja.

En su segundo turno le salió por los corrales una auténtica prenda, en los primeros compases hecho las manos por delante, la cara arriba y nunca humilló. Brindó a Jiménez Fortes. Fiero y muy peligroso en la muleta, cuando se arrancaba, se arrancaba con todo metiéndose por dentro. Además, había que obligarlo y tragarle muchísimo. Sabía el Maestro de Chiva que todo lo que le hiciera iba a tener repercusión en el tendido. La faena no pudo tener ni brillantez, ni lucidez, fue un toma y daca entre toro y torero que se llevo el torero a base de valentísima entrega. Se la jugó Enrique Ponce sin trampa ni cartón demostrando porque es figura del toreo en esta segunda juventud que está viviendo. Estocada hasta la bola que hizo al toro caer sin puntillas. Oreja con petición de la segunda. Bien el presidente, este toro no se merecía el corte de ambas. Chapo por el torero, muy malo el ejemplar.

El momento de forma en el que se encuentra Emilio De Justo es para prestarle mucha atención, todo lo que toca lo convierte en oro, ni una nube en la cabeza y con la mente totalmente despejada. Sencillamente en estado de gracia, disfrutémoslo.

Devuelto su primero a consecuencia de una descoordinación, el segundo bis salió suelto y con las manos por delante. Dice el dicho que a los medios vuelven todos, hacia allá se desplazó De Justo para parar el tiempo a la verónica y rematar con una media de esas que se quedan en el recuerdo. Galleó por chicuelinas muy despacito, a compas para dejar al toro en el caballo. Todo era temple acariciando las embestidas.

Brindó a Jiménez Fortes. Con la muleta se lo sacó a los medios con muchísima torería, exquisitos los dos trincherazos finales. El tiempo dado entre las tandas y la buena colocación siempre al pitón contrario fueron las claves para hacer al toro mejor de lo que era. Las manos del torero hacen milagros, siempre actuando muy a favor de lo que tenía en frente. Así sucedieron tres muy buenas tandas con la mano derecha, rematadas con personales pases de pechos a la hombrera contraria. Por la izquierda se olvidó de todo para ponérsela de verdad, no era ese el mejor pitón. Precioso el final, de frente y con la diestra sin ayuda, totalmente entregado recordando al gran Manolo Vázquez. Con la espada no pudo rematar su gran obra. Fuerte ovación.

El quinto de la tarde, manso y ocultando el peligro. Esta vez, no se pudo lucir con el capote. Dejó un buen quite por chicuelinas a compás abierto. Muy bien la cuadrilla con las banderillas exponiendo muchísimo. Faena para el aficionado, sacó una gota de agua donde no había pozo, el de Manuel Blázquez sabía que se dejaba algo atrás pero no tuvo más remedio que pasar ante la insistencia de Emilio De Justo. Lo obligó en todo momento, logrando buenos pasajes con la mano derecha, el toro acabó superado por el torero. Se tiró con todo logrando una gran estocada. Oreja de peso que refleja su gran tarde.

Ficha del festejo

Plaza de toros de Fuengirola (Málaga). Aforo al 50%. Toros de Manuel Blázquez, difíciles, con dificultades y mucho peligro. El 1º, con complicaciones y teclas, mejor por el derecho; el 2º, complicado; el 3º, muy orientado y difícil; el 4º, fiero y moviéndose a mal; el 5º, con peligro oculto; el 6º, manso e imposible.

Enrique Ponce. Oreja y oreja con petición de la segunda.

Emilio De Justo. Ovación y oreja.

Jiménez Fortes. Ovación y ovación.

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