El gran libro del toreo

Los toros, la gran iniciativa de José Ortega y Gasset llevada a cabo por José María de Cossío con la colaboración de Antonio Díaz-Cañabate y el poeta Miguel Hernández

Francisco Pavón

Hablar de Los Toros es hablar del tratado de mayor importancia de la historia del periodismo taurino. Pero es también hablar de poesía y filosofía para poner en valor un conjunto de artes conectadas entre sí. Actualmente se compone de un total de 20 tomos de libros, publicados el primero de ellos en el año 1943 y el último en 2007. Toda una vida que trasciende hasta nuestros días.

Corría el año 1935, cuando el mejor filósofo español de todos los tiempos, José Ortega y Gasset se dispuso plasmar sobre el papel todos los antepasados, secretos, artes y quehaceres que existen en el mundo del toro. Su cargo de asesor literario en la editorial Espasa-Calpe ayudó muchísimo para lograr su realización, ya que obtuvo su validez. Era el momento oportuno, la fiesta estaba en uno de los mejores momentos de la historia y la sociedad estaba volcada.

El proyecto fue encargado al Catedrático de la Real Academia Española de la lengua José María de Cossío del que Ortega y Gasset dice en palabras textuales, “No hay razón para desdeñar un arte milenario tan nuestro y que creo era el momento de hacer una cosa en serio y dirigida por un literato de nombre como el excelente taurófilo y taurólogo, como literato e investigador que se aúna en José María de Cossío, para hacer un diccionario taurino”. También se contó desde el principio con un equipo de lujo que completaban el periodista Antonio Díaz-Cañabate y el poeta Miguel Hernández. En el proceso de búsqueda estuvo la clave del éxito, influyó muchísimo la relación de amistad establecida entre el filósofo y el torero Juan Belmonte, los grandes conocimientos históricos que poseía el poeta, el ímpetu y la disposición del realizador. A ellos, se les fueron uniendo personalidades tan importantes como el torero Domingo Ortega, el ganadero Don Álvaro Domecq y Díez, el doctor Fernando Claramunt y el escritor Néstor Lujan entres otros, todo ello con el objetivo de redondear la gran obra.

Tuvo que pasar casi un siglo para ver las primeras publicaciones, en el año 1943 salían a la luz los primeros tres tomos de esta iniciativa. Cossío reflejó algo tan importante como el vocabulario taurino técnico español, las diferentes plazas, todas las suertes, los reglamentos, las relaciones establecidas con la poesía, literatura, novela, teatro, toreros… En más de 4.000 páginas. El tomo cuarto se desarrolló a principios de los años setenta, en está ocasión se opto por la universalidad, se le dio un toque internacional reflejando la cultura taurina de países como Francia, Perú, México y Portugal. La primera parte de la obra es íntegramente de José María de Cossío, las aportaciones de Díaz-Cañabate fueron mínimas. Este último cogería el testigo en el año 1977 tras la muerte del gran creador.

Los dos tomos siguientes tiene la firma de Cañabate, en el quinto alejado de su maestro, realiza un recorrido por la fiesta actual para dar respuesta de forma formidable a todas las preguntas surgidas con una visión retrospectiva de las últimas décadas. Algo muy importante para comprender la historia contemporánea del toreo. El dicho volver al pasado para comprender el presente encaja a la perfección.  En el sexto se mostró a la sociedad todos los toreros no españoles que andaban por las américas persiguiendo su sueño. Cañabate siempre definió Los Toros, también llamado Cossío como la gran biblia de la tauromaquia.

La primera parte de la obra esta comprendida entre los años 1943 y 1967, pero es necesario hacer un punto y aparte para explicar quién fue Antonio Díaz-Cañabate.

Antonio Díaz-Cañabate

La relación entre Antonio Díaz-Cañabate y José María de Cossío viene de lejos, concretamente desde el año 1937 cuando los dos quedaron atrapados en Madrid a consecuencia del conflicto bélico. Ambos compartían afición por los toros, la literatura y la poesía, lo que desembocó en una gran relación de amistad y plena confianza.

Más allá de suceder a Cossío, Díaz-Cañabate revolucionó el periodismo con un estilo literario, costumbrista y romántico, sus escritos eran pura prosa recordando al gran Azorín. Las décadas de los años 40 al 60 fueron prodigiosas, llevó la tauromaquia a los países de Francia e Inglaterra con dos obras creadas expresamente para su público, desde 1944 a 1959 publicaría en el semanario taurino El Ruedo una sección titulada “El planeta de los toros” que pasado el tiempo llegó a convertirse en leyenda, en 1952 escribe La fábula de Domingo Ortega y en 1958 pasa al cargo de cronista oficial taurino del diario ABC manteniéndolo durante 15 años.

Antonio Díaz-Cañabete

Cañabate no se dejó influenciar por los poderes de la actualidad y mantuvo su tribuna por la línea de la independencia en la llamada época del sobre, en la cuál los toreros pagaban por su buena crónica. Cambia las formas clásicas de su antecesor Corrochano, aportando un tremendo carácter literario y reflejando los sentimientos que desprenden las corridas de toros instaurando una nueva forma periodística. Su gran éxito se produce gracias a su seriedad, compromiso, lealtad y su gran capacidad para mantener intactos sus criterios y juicios a pesar de las numerosas presiones. En definitiva, toda una insignia que merece ser reconocida. (1897-1980)

La segunda parte de Cossío

Once años pasaron para que la obra siguiera su curso, según diferentes testimonios directos mantenidos en el anonimato, la continuación de la misma corrió a cargo de la propia familia del creador, concretamente de su hermano Francisco de Cossío e hijo de este Francisco de Cossío Corral. En los tomos VII, VII, IX y X se mostró a la sociedad la relación del toreo con las diferentes artes como el teatro, el cine, la música, el flamenco… Y se recopilaron todas las crónicas taurinas presentes desde los años comprendidos entre 1793-1947, muy grande fue la aportación histórica y cultural. Los dos últimos tomos, corresponden al ganadero Don Álvaro Domecq y Díez, al escritor Juan José de Bonifaz e Ibarra y al periodista José María Sotomayor Espejo-Saavedra. En ellos se actualizó la situación de las diferentes ganaderías y la crianza del toro en el campo bravo español, así como los nuevos reglamentos. Una de las grandes aportaciones las realizó Espejo -Saavedra en el último tomo tras realizar una comparación de la fiesta entre los dos siglos comprendidos (XIX y XX) por todos los lugares del mundo con presencia taurina. (1988-1997)

Ortega y Gasset estuvo al tanto de la obra hasta el día de su fallecimiento (18 de octubre de 1955), de ella al visualizar los primeros escritos ejecutados por José María de Cossío llegó a decir que era la más importante obra realizada sobre una actividad española concreta.

Muchas han sido las reediciones que han obtenido estos escritos, la última y la más actual la realizó el diario El Mundo en el año 2007 por mediación de una edición especial en la que se amplió el contenido contando con la época actual. Personalidades como Andrés Amorós y Albert Boadella participaron en ella.

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