El cuento del sabio maestro y el alumno aventajado

El Juli y Álvaro Lorenzo dan una tarde para aficionados repleta de conocimientos técnicos ante los nobles ejemplares de la ganadería de Garcigrande

Álvaro Lorenzo, plaza de toros de Úbeda (Jaén)

Francisco Pavón

Hablar de Úbeda es hablar de la batalla de las Navas de Tolosa, donde Alfonso VIII pretendía vengarse del califa almohade Muhammand an-Nasir tras la derrota sufrida en Alarcos. El llamado convento de San Nicasio se convirtió en lugar asignado para acoger a los diferentes soldados cristianos caídos durante el conflicto, más tarde este también desaparecería tras la promulgación de la Desamortización de Mendizábal. Vengo a decir esto porque en los mismos terrenos y con los mismos materiales, allá por 1.847 se levantaba la plaza de toros de esta emblemática ciudad, tan llena de historia como de cultura taurina, tras casi doscientos años después clarines y timbales volvieron a sonar.

Le asignamos la palabra maestro a todo aquel que es capaz de dominar todos los quehaceres de un determinado oficio. Imagínense el valor de esta definición cuando la trasladamos a un arte donde la vida está en contacto permanente con la muerte. Hablo de la tauromaquia. Julián López “El Juli” fue maestro en el más amplio sentido de la palabra, el conocimiento absoluto con la sabiduría y sapiencia que dan el paso de los años.

A su primero lo crujió por abajo llevándolo muy largo y embebido en la muleta en todo momento, el secreto estuvo en someter la movilidad del animal y no dejarlo pensar. El convencimiento del Juli fue total, sabía lo que tenía que hacer desde primera hora. Las tandas sucedieron con algo muy difícil de conseguir, limpieza ante las fuertes embestidas del animal. Tanto a derechas como izquierdas toreo a escasos centímetros del suelo, siempre muy metido con el toro respondiendo.

Precioso fue el recibo de capote ejecutado en el tercero alternando delantales con lances a pies juntos totalmente relajado, muy personal la media para rematar el posterior quite por chicuelinas. Si antes hablamos de sometimiento, ahora de mimo y tacto para cuidar la falta de fuerza y finales del Garcigrande. Todo en la media altura, dejando sus tiempos, pausas, no atosigándolo para buscar la duración. Inició con dos series por la derecha, luego la izquierda, para finalmente apretarle y buscar la distancia corta para ejecutar sendos circulares. De menos a más acabando en todo lo alto. ¿La espada?, en estos casos para mí no tiene importancia.

Tarde o temprano aquel que posee los mimbres para triunfar, triunfa. Nada hay escrito en esta difícil profesión, muchos se quedan en mitad del camino, pero algún día tiene que ser, tiene que romper para subirse y nunca bajarse de esos codiciados primerísimos puestos. Lo tiene todo. Álvaro Lorenzo es ese alumno aventajado dotado de unas condiciones innatas para decir cosas muy importantes en el mundo taurómaco. Lo realizado en el cuarto fue para analizarlo detalladamente.

Nadie lo vio, suelto, sin celo, desentendido… De uno en uno, no había prisas, tampoco decaían los ánimos del torero, confianza en uno mismo para sacar el máximo partido posible. No se puede estar mejor colocado al pitón contrario ni presentarle mejor la muleta. Solo uno en línea recta tirando de la muñeca para posteriormente pararse y repetir el mismo ejercicio por ambos pitones. Así consiguió sacar un recorrido inexistente, intentó con algo de fortuna ligazón con la diestra y al natural hubo una tanda excepcional, cumbre, auténticos carteles de toros para el deleite de los aficionados. Lo disfruto el público, canto de futuro de Lorenzo por el bien de la fiesta. Me olvido de la tizona, faena muy muy grande.

Calentó la tarde en su primer turno, contó con un animal que no se sujetó del todo en los compases iniciales, el buen juego de brazos del toledano se pudo comprobar en cuatro verónicas sueltas que no pudieren tener continuidad. Farol de rodillas acompañado de sentidos muletazos para iniciar faena. La alegría y el buen son de las arrancadas no continuaban en mitad del trasteo, incluso se frenaba en algunas ocasiones, además salía desentendido al finalizar las series. Error de Álvaro Lorenzo al dar tanta distancia. Aun así, ofreció posibilidades debido a la nobleza y atención en los toques. Labor limpia, con trazo y mucho acompañamiento. Dos rejas, la segunda concebida por la gran estocada ejecutada en toda la yema.

Ficha del festejo

Plaza de toros de Úbeda (Jaén). Tercera de la gira de reconstrucción. 1.067 localidades. Toros de Garcigrande/Domingo Hernández, con presencia, muy agradables de cara y muy nobles. El 1º, encastado; el 2º, venido abajo; el 3º, falto de finales; el 4º, difícil de entender.

Julián López “El Juli”. Ovación con saludos en ambos.

Álvaro Lorenzo. Dos orejas y ovación con saludos.

Se guardó un respetado minuto de silencio por las víctimas del Covid-19. Posteriormente, sonaron los acordes del himno de España entre fuertes aplausos. Las cuadrillas rayaron a gran altura durante toda la tarde.

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