El cartel de Valencia se encuentra en la novillada del viernes día 13

Curro Pavón

Entrado ya el mes de marzo, el coso de la calle Xativa se engalana para acoger su tradicional feria. Este año las Fallas cuentan con un gran número de alicientes, pues suponen la vuelta a ruedos españoles del peruano Andrés Roca Rey, siempre bien recibido y esperado, conmemoran el 30 aniversario del ídolo local Enrique Ponce, en un precioso mano a mano junto a Pablo Aguado, a excepción de El Juli están todas las figuras y me alegra la presencia de diestros como Juan Leal y David de Miranda, ganada a pulso.

Por faltar, me falta Daniel Luque, tan torero, tan cuajado, tan maduro, tan tan…. Y a título personal Finito de Córdoba, numerosas faenas realizadas a golpes de inspiraciones con aromas de sentimientos quedan grabadas en el recuerdo de la afición valenciana. Tampoco me olvido de Álvaro Lorenzo, torero al que hay que abrirle puertas y confiar en él, lo tiene en sus muñecas y sentido del temple, desde aquí todo mi apoyo. Por encima de todo nadie duda de que es una gran feria.

Voy a lo que voy. El viernes día 13 de marzo, espera en los corrales una novillada con el hierro del Parralejo que será estoqueada por los novilleros Diego San Román, Tomás Rufo y Miguel Polope.

Tres tauromaquias distintas, tres conceptos, tres formas de interpretar el toreo. El valor, el clasicismo y la singularidad. Pero sí algo compartido, las ganas y ambición por llegar a lo más alto. Tres gallos de pelea en una tarde donde pueden saltar chispas. Dudo que se perdone un solo quite.

Nadie duda de Diego San Román, cuajado y hecho como torero, afronta la que será casi con total seguridad su última temporada con los del castoreño. Pide a gritos lanzarse al gran circuito. El mexicano ha demostrado por toda la geografía española que esta capacitado para dar el gran salto. Se pone en ese sitio privilegiado que muy pocos pisan, los muslos expuestos, siempre muy entregado. Pero no solo eso, sabe torear y la ha demostrado en numerosas ocasiones.

Llegó a Madrid con tan solo 4 o 5 novilladas, ganó el certamen de las nocturnas con dos magníficas actuaciones, y tan solo un mes después visualizaba la calle Alcalá tras reventar la puerta grande de Las Ventas. Lo que se tradujo en multitud de contratos. Más allá de la mencionado, su buen gusto llamó la atención del aficionado y esa particular forma de interpretar el toreo lo pusieron en boca de todos. No es para menos, el 27 de septiembre de 2019 un novillero de Pepino (Ciudad Real) llamado Tomás Rufo se ganó a la capital del toreo en una tarde tan rotunda como especial.

Alejandro Talavante y Roca Rey esperan en Mont de Marsans, antes un buen porrón de novilladas. Disfruten de su progresión, merece la pena verlo y seguirlo allá por donde vaya.

Cierra cartel la esperanza de la afición valenciana. Con menos bagaje que sus dos compañeros, pero con un sello tan particular y personal que lo hacen diferente al resto. Cosa difícil en tiempos actuales. Ya sabe lo que es ganarse el cariño de su afición, lo hizo en la pasada feria de julio en su debut con picadores rozando la puerta grande. Su plaza, su tierra, su gente… Un compromiso en toda regla. Va a defender territorio, puede sorprender y aseguro que no se va a bajar del carro. Tiene algo que no se compra en el Corte Inglés. En Miguel Polope brota el más puro clasicismo y la olvidada verticalidad. Si sucede, avisados están, tiene mucho que decir.

Como dije antes pude ser de traca, se puede vivir un acontecimiento importante. La feria puede empezar por todo lo alto. Existen muchísimos motivos que me llevan a pensar en ello. Espero que los novillos de Don José Moya den el juego esperado. Por cierto, añadan esto, muy pocas veces esta ganadería “Falla” en Valencia.

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