A todos esos toreros

El maestro Ángel Jiménez tentando en la ganadería del Márquez de Jodar y Ruchena

Francisco Pavón

Cada mañana amanece un nuevo día cargado de nuevas ilusiones y sueños, un despertador resuena en forma de clarín cargado de esperanzas, a la caída del alba los primeros rayos de sol aparecen por la ventana, un capote y una muleta se convierten en fieles compañeros. Todo vuelve a empezar, un nuevo despertar donde la fe está por encima de todo ¿Llegará?, esa es la pregunta que todos hacen.

Miles de pensamientos ocultos invaden su interior, entregan la propia vida para satisfacer su instinto, necesitan de esto para continuar el camino emprendido. Un mundo que nadie puede llegar a entender, solo ellos lo saben, se crea una especie de comunión entre el toro y la vida, entre la vida y el toro.

Vienen los malos momentos, los destrozos emocionales, surgen las dudas, se hunden por dentro y nadie lo ve. Pero los momentos especiales nos los pueden olvidar, los tienen constantemente metidos en la cabeza, el peso de los recuerdos los mantiene vivos, las noches que han disfrutado bajo las astas de un animal bravo no las olvidan jamás, realizar un tentadero, sentirse en un simple entrenamiento, un muletazo al aire y mecer a compás un capote. Eso puede con todo, ese es su principal amparo, esta es la verdadera autenticidad del toreo, la parte oculta que muy pocos ven.

Hoy va por vosotros, por todos aquellos toreros que saben que vienen tiempos difíciles y aún así no pierden la ilusión. Por aquellos que se levantan cargados de fe a pesar de todas las circunstancias surgidas. Por los que en la sombra dignificáis esta bonita profesión de una manera muy especial, la hacéis grande, sois ejemplo de compromiso, pasión y sobre todo muchísima afición, soñadores de vuestros propios sueños en la más absoluta intimidad.

He tenido el gran privilegio de vivir esto en primera persona, puedo asegurar que nunca he visto nada igual, es una sensación difícil de explicar con palabras, un sentimiento profundo que te invade al tiempo que te llena de satisfacción. Un mundo alejado de todo común donde prima el corazón, en el que descubres lo que eres como persona y lo que puedes llegar a dar en una búsqueda constante de tu propio ser, algo mágico que nunca termina, nunca dejas de aprender.

Gracias por todo Maestro, a su lado he crecido como torero, pero sobre todo como ser humano, me has enseñado algo tan importante como la palabra autenticidad, a no abandonar por muy difícil que se ponga todo. Nunca podré devolver lo que me inculcas, sus palabras son auténticas lecciones de vida que tengo el honor de poder recibir. Sus consejos son fuentes de agua clara para este joven periodista que empieza su andadura por las veredas del toro.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Redes Sociales